Hace 15 años el IOMA implemento para medicamentos de alto costo un modelo de pago por honorario, un monto fijo por receta, excluyendo al farmacéutico del circuito comercial, dejando de lado la normativa que rige para la comercialización de medicamentos en la provincia de Buenos Aires y a los pacientes la posibilidad de elección.
A partir de ahí este convenio empezó a cooptar especialidades del ambulatorio, incorporándolas al MEPPES, quitándole a los farmacéuticos el poder de compra.
Esto nos pasó con insulinas, con el Factor 8 y la tobramicina para el tratamiento de fibrosis quística.
Así perdimos capacidad de poder mejorar nuestra rentabilidad, y nos fuimos quedando con una porción cada vez más más chiquita del mercado.
Durante una década y media nuestra filial ha denunciado la ilegalidad del convenio Meppes, por el impacto negativo que ha tenido en las farmacias, además de las condiciones que obligan al farmacéutico a dispensar medicamentos sin dar la posibilidad de elección de la marca al paciente, sin poder verificar el origen del producto, efectuar los controles de cadena de frío, certificar la integridad del medicamento o la correspondencia o no con el tratamiento requerido.
Meppes sigue siendo un sistema ilegal a pesar de que nuestros colegas platenses han denunciado muchas irregularidades desde esta filial y siendo parte del Consejo Directivo del CFPBA a través de la revista oficial del Colegio (BFB 396, pág. 8) o en notas a los colegas (Ver aquí irregularidades y propuestas).
Luego de perder la tenencia exclusiva del convenio con IOMA en 2009, Silvina Melitón y Ricardo Pesenti lograron una modificación sustancial: una tabla de porcentajes sobre el PVP del medicamento, para los honorarios farmacéuticos, una herramienta que debe ser actualizada.
Hoy en el marco del Programa Meppes, circulan medicamentos por un monto mensual que supera los 200 millones de pesos (con PVP del mes de diciembre del 2013) y están respaldados por casi 30 mil recetas.
De esta valorización del mercado en pesos, a los farmacéuticos les corresponden $2.5 millones, lo que nos otorga apenas el 1.25 % como reconocimiento por nuestra responsabilidad profesional en el segmento de alto costo.
No sólo debemos hacer notar el crecimiento del gasto en oncología, un consumo enorme relacionado con el ambulatorio que es de unos 120 millones y 600.000 recetas.
También debemos llamar la atención sobre el mal ejemplo de MEPPES, que auspicia la negativa de la seguridad social (Obras sociales y prepagas) a respetar las leyes vigentes para la dispensa de los medicamentos de alto costo, incluso en aquellas entidades hermanas como AMFFA, que se niegan a firmar los convenios de prestación de estos con el Colegio provincial, para reconocer el honorario profesional que corresponde a los farmacéuticos.